Artículo publicado en Pizarro.berriemaile.com
Parémonos a pensar un poco. En nuestro ordenador tenemos instalados unos cuantos programas informáticos que nos permiten realizar con él una serie de tareas. Se supone que gracias al ordenador podemos realizar nuestro trabajo de forma más eficiente. Se supone que el ordenador nos hace la vida más facil (si, es una ironía).
Pero si analizamos los programas que utilizamos, nos daremos cuenta de que la mayor parte, por no decir la totalidad, son programas privativos, es decir, alguien cobra por permitirte utilizarlos (aunque tu no lo pagues). Esto sucede con el procesador de texto, tu hoja de cálculo, el navegador de internet e incluso el propio sistema operativo. Y si no queremos pagar por utilizarlos, pues no pasa nada, los pirateamos y ya está. Pero entonces damos el derecho a demandarnos a los señores que cobran – por otra parte, derecho que les asiste por ser los propietarios intelectuales de los programas que utilizamos. No olvidemos que esta reflexión se puede aplicar tanto a nuestro ordenador personal como a los ordenadores de la empresa en la que trabajamos o a los del gobierno de nuestro país. Nos daremos cuenta de la magnitud del asunto.
Me da la impresión de que estamos ciegos. (more…)